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El Dr. Álvaro Ruiz, internista y epidemiólogo
clínico, Profesor Titular en la Facultad de Medicina
de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá,
Colombia, explica que “el alcance de los niveles
saludables de colesterol para evitar la acumulación
de placas de aterosclerosis en las paredes de la
arteria, implica un compromiso del paciente consigo
mismo. Los médicos somos aliados de nuestros
pacientes en la preservación de su salud y debemos
orientarlos sobre el camino que deben seguir para el
alcance de sus objetivos. Sin embargo, más allá de
la consulta, el seguimiento que podemos dar es
limitado. Por ello es ideal contar con herramientas
como, por ejemplo, www.ponlecorazon.com, que sirve
muy bien de complemento y que facilita seguir las
recomendaciones sugeridas por el médico”.
Comenta el Dr. Ruiz que existen tres ejes de acción
para el alcance de los niveles saludables de colesterol:
- En primer lugar, está el compromiso del paciente
con su salud y la preservación de su calidad de
vida.
- Luego está todo el apoyo y orientación que el
médico ofrece en el momento en que se diagnostican
niveles elevados de colesterol en la sangre.
- Al salir de la consulta, el paciente se
encuentra con un tercer eje, que es el que lo ayuda
en el día a día a asumir un estilo de vida saludable
y está compuesto por su círculo familiar y el apoyo
de sus seres queridos y todos los consejos prácticos
y la información que encuentra en el sitio
www.ponlecorazon.com.
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Hoy más que nunca, la prevención y detección
temprana de los riesgos asociados con las
enfermedades cardiovasculares son fundamentales para
mejorar la calidad de vida de las personas. Además
del mantenimiento de un peso saludable para evitar
el sobrepeso y la obesidad, es importante controlar
otros factores de riesgo que contribuyen a la
aparición de las enfermedades cardiovasculares como
los altos niveles de colesterol LDL (colesterol
malo), los altos niveles de triglicéridos, los bajos
niveles de colesterol HDL (colesterol bueno),
diabetes, hipertensión, la vida sedentaria, las
alteraciones en el azúcar en la sangre y el
tabaquismo1. Estos factores son
modificables, y a menudo conviven y pueden estar
asociados con factores de riesgo no modificables
como la herencia familiar, la edad, el sexo
(femenino o masculino) o el grupo étnico.
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